Orlando, un rincón dedicado al reino animal
Cada parque temático tiene su encanto. El de Busch Gardens, Discovery Cove, Sea World y Aquatica es que combinan el entretenimiento para adultos y niños con la naturaleza. Esta temporada vacacional estrenan más atracciones y espectáculos
Busch Gardens
Que el chita es el mamífero terrestre más rápido del planeta es un dato muy conocido. Lo que muchas personas no saben es qué se siente acechar a una presa sigilosamente y alcanzar, en cuestión de segundos, una velocidad de más de 100 km/h para ir tras ella. Parece imposible pretender sentir eso, pero resulta que no. La evidencia se llama Cheetah Hunt y es la nueva atracción de Busch Gardens, en Tampa, Florida, muy cerca de Orlando. Se trata de la montaña rusa más larga del parque.
Su recorrido encarna las tácticas de cacería de los chitas durante 3 minutos y medio, en los que se alcanzan velocidades de 48km/h, 60 km/h y 100 km/h.
Al lado de Cheetah Hunt se encuentra Cheetah Run, un área de 1.000 metros cuadrados en la que habitan 13 chitas. Los visitantes pueden observar de cerca a los felinos a través de una pared de vidrio y presenciar cómo cazan: persiguen una presa falsa durante un breve espectáculo que se repite varias veces al día.
Luego de subir a bordo de Cheetah Hunt, lo mejor es mantener en la cima los niveles de adrenalina visitando las otras cuatro opciones de velocidad que tiene el parque: Kumba, Montu, Sheikra y Gwazi.
Todas son montañas rusas, sí, pero cada reserva emociones propias.
Finalizados los tirabuzones, es momento de encontrarse con la naturaleza y ver de cerca los animales salvajes que la habitan. ¿Dónde? En cualquiera de estas atracciones: Jungala, Myombe Reserve, Rhino Rally, Edge of Africa, Lory Landin, Walkabout Way, Garden Aviary y Serengueti Plain. En esta última se puede realizar el Serengueti Safari, un tour guiado de 30 minutos en rústico a través de una extensa área con jirafas, cebras, ñus, avestruces, antílopes y rinocerontes. El guía le entrega a cada visitante un manojo de hojas de lechuga para alimentar y acariciar a las jirafas desde el carro. Hay que cancelar una tarifa extra para hacer el recorrido.
Los más chiquitos de la familia también tienen su rincón de diversión: Sesame Street. Es un lugar con pequeñas montañas rusas para niños, juegos con agua y carruseles, todo ambientado con los peludos personajes de Plaza Sésamo.
Discovery Cove
La instrucción es clara: hay que adentrarse en la bahía hasta mojarse el ombligo. Entonces suena un pitazo agudo y, desde el fondo, emerge un delfín grande y oscuro. Otro pitazo: el delfín se acuesta boca arriba y saluda con aleta lateral derecha. Otro más: el delfín hace una voltereta en el aire.
“¿Quieren acariciarlo?”, pregunta el guía. Los siete integrantes del grupo responden que sí.
“Coloquen su mano extendida sobre el tronco”. Se siente como un terciopelo de goma: muy suave y muy liso. “¿Quieren darle un beso?”. “¡Sí!”. “¿Y quieren nadar con él?”. “¡Sí!”.
Uno a uno, los integrantes se sujetan en la aleta dorsal del mamífero marino y… ¡zas! El delfín nada de un punto a otro rápido y tranquilo, como si no llevara ningún humano. El paseo termina como una película de amor: con un beso salado. O, mejor dicho, así puede comenzar el día en Discovery Cove.
Este parque es único en su tipo entre todos los que hay en Orlando. Sus instalaciones son una suerte de oasis con mucha vegetación y varias playas de arena blanca. Los visitantes pueden alimentar aves exóticas con la mano, hacer snorkeling entre rayas y peces tropicales, nadar con delfines y caminar bajo el agua con una escafandra. El tour acuático es la nueva atracción del complejo. Se llama Sea Adventure y está ubicado en el Grand Reef, una bahía que estrenó su orilla en junio.
El paseo consiste en una caminata submarina de aproximadamente una hora entre peces y rayas, en la que pueden observarse, a través de paredes de vidrio, tiburones y peces león.
La entrada a Discovery Cove incluye desayuno continental, almuerzo, snacks y bebidas durante todo el día. También las experiencias con los animales marinos (a excepción de Sea Adventure, por el que hay que pagar un monto extra) y un kit con protector solar, máscara de buceo y traje de submarinismo.
Es importante comprar los tickets con tiempo, pues el número de visitantes diarios es limitado (máximo 1.000 personas) y hay que reservar la hora en la que se desea nadar con los delfines. La edad mínima para esta experiencia es 6 años.
Sea World
“Somos un solo mundo, unido por un solo océano”. Con ese mensaje empieza One Ocean, el gran show que estrena Sea World.
Las protagonistas del espectáculo son un grupo de ballenas orcas, que danzan dentro y fuera del agua cual ágiles gimnastas. Un salto en el aire por la izquierda, una voltereta por la derecha, un tirabuzón en el medio. Súmele mucha música, muchos visuales, mucho color y muchos splahs, lo cual resulta maravilloso para mitigar el calor veraniego y recargar las energías para seguir.
¿Adónde? Las opciones sobran: Clyde and Seamore take Pirate Island, una comedia entre dos piratas y dos leones marinos; Blue Horizons, un encuentro entre el mar y el cielo, con delfines saltarines y pájaros exóticos; Pets Ahoy, un acto humorístico protagonizado por mascotas domésticas; y A’lure: The Call of the Ocean, una historia de sirenas interpretada por flexibles acróbatas. Eso por el lado de los escenarios.
Por el lado de la naturaleza, hay atracciones en las que los visitantes pueden admirar de cerca algunos de los animales marinos que habitan el planeta. Específicamente: los tiburones, en Shark Encounter; los delfines, en Dolphin Cove; los pingüinos, en Penguin Encounter; las tortugas, en Turtle Point; las focas y gaviotas, en Pacific Point Reserve; los manatíes, en Manatee Rescue, y el oso polar, morsas y ballenas beluga, en Wild Artic.
La velocidad y la altura también tienen su puesto en Sea World. Se trata de las montañas rusas Kraken y Manta. La primera tiene el ímpetu del mítico monstruo marino con forma de pulpo gigante; la segunda coloca a los pasajeros boca abajo como si fuesen una mantarraya y los pasea por el aire.
Aquatica
El agua es vital, sobre todo en verano. Por eso, los parques de agua se cuentan entre los favoritos durante esta temporada. Y, entre ellos, Aquatica lo tiene todo para que la familia se divierta en grande: piscina de olas, piscina sin olas, más de 30 toboganes, ríos con corriente y tumbonas para tomar sol.
Su sello característico son los brillantes colores de sus toboganes y las retorcidas forman que adoptan para que el descenso sea único. Dolphin Plunge es un tubo cerrado y estrecho para deslizarse a toda velocidad. Posee una sección transparente que atraviesa una piscina con delfines Commerson, el desafío es lograr ver a los cetáceos durante la caída.
Omaka Rocka es un tobogán que en mitad de su recorrido se convierte en embudo, para los visitantes den vueltas y vueltas sobre sus flotadores antes de continuar la caída. Taumata Racer consta de varios toboganes colocados uno al lado de otro en forma de competencia.
Cada persona sujeta una colchoneta con la dos manos y a la cuenta de uno, dos, tres salen despedidos. El que se desplace más lejos en la zona de llegada es el ganador.
Hooroo Run y Walhalla Wave son toboganes anchos y serpenteantes que se navegan en un bote de cuatro personas. El recorrido tiene baches y reveses que aumentan la diversión.
Tassie Twister se presenta como una suerte de tornado acuático. Los navegantes se lanzan individualmente a bordo de un flotador redondo y deben atravesar dos grandes plataformas redondas en las que dan vueltas en espiral.
Whanau Way es un tubo ancho con muchas curvas que también se navega sobre flotadores, pero que admite parejas.
Walkabout Water es un paraíso acuático diseñado para los más chiquitos. Parece una pequeña aldea con chozas, baldes rebosantes de agua, fuentes y chorros. A pocos pasos de allí está Katas’s Kookaburra Cove: una bahía con toboganes para niños.


19. Jul, 2011 









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