Paraguaná: un oasis en la punta de Venezuela
Punto Fijo, los Médanos de Coro y el Cabo San Román son algunas de las razones por las que miles de turistas visitan esta región en temporada. La zona franca permite conseguir mercancía más económica
Paraguaná no tiene nada que envidiarle a ninguna otra región de Venezuela. En sus espacios colindan desiertos, playas y montañas. Sus carreteras están rodeadas por paisajes áridos, poblados solo por burros y chivos silvestres.
Apenas un hilo de tierra, su única vía de acceso en vehículo, la conecta con el estado al que pertenece, Falcón.
Esta península crece a pasos agigantados. El desarrollo comercial y turístico le ha dado un nuevo impulso, lo que la proyecta como una excelente alternativa para pasar unos días alejados del estrés capitalino.
De compras. “Baratísimo” es uno de los calificativos preferidos por los turistas venezolanos para describir a Paraguaná. La razón: la zona franca. En 1997, la península fue declarada puerto libre, condición que exonera a la mercancía importada del cobro de algunos aranceles. Esto se traduce en una disminución de precios que se ha convertido en un gran aliciente para muchas personas se acerquen hasta este destino con el pretexto de comprar.
El epicentro de esta intensa actividad comercial es Punto Fijo. En su casco central figuran dos avenidas paralelas, la Bolívar y la Colombia. Ambas calles están bordeadas por tiendas de todo tipo de productos: ropa, calzado, electrodomésticos, artefactos electrónicos, licores, lencería, entre muchos otros. Las rebajas se aprecian sobre todo en línea blanca y otros aparatos, que pueden costar hasta 40% menos. El almacén Mundo Daka es una de las opciones más populares para adquirir este tipo de mercancía.
Luego de recorrer los dos kilómetros de tiendas en el centro, se puede descansar en la plaza José Leonardo Chirinos y visitar la Catedral de Nuestra Señora de Coromoto. El ambiente es muy agradable, sobre todo cuando el sol se oculta y se atenúa el sopor del mediodía.
Después de las seis de la tarde, cuando se cierran las tiendas, puede continuar con las compras —también con sustanciales descuentos— en el Centro Sambil, un gran edificio en forma de remolino con capacidad para 240 locales, de los cuales 200 ya están trabajando hasta las 9 PM.
Historias. Justo en las inmediaciones de la ciudad, se encuentra Carirubana, localidad costera que dio origen a la ciudad de Punto Fijo. Entrar a este pueblo es olvidarse del ajetreo de las tiendas y penetrar en una zona donde el tiempo parece haberse detenido.
Las casas de colores, perfectamente ordenadas, tienen de un lado calles estrechas, donde los vecinos se reúnen para conversar, mientras la brisa da tregua al calor. Del otro, el océano, que les sirve de patio trasero.
En el pasado todas las viviendas se construían al lado de la costa, pues las altas temperaturas hacían impensable alejarse del mar. La primera en aventurarse tierra adentro todavía se mantiene de pie y ahora es la casa más antigua de Punto Fijo. Se identifica gracias a un letrero de madera que ilustra la fecha en la que fue construida.
Dos experiencias imperdibles en Carirubana son admirar el atardecer y comer en la Marisquería Caracas, una empresa familiar con más de 50 años de antigüedad y de fama muy extendida en la región.
Bajo el sol. El estado Falcón es conocido, entre otros atributos, por montañas de arenas pardas se extienden por casi 100.000 hectáreas, brindando uno de los paisajes más áridos y bellos de Venezuela. Se trata de los Médanos de Coro, perfectamente visibles desde la carretera que conecta a Punto Fijo con la capital del estado.
Algunos automóviles se detienen en las orillas de la vía para acceder a este parque nacional trepando por las dunas, pero la entrada principal se encuentra en el Paseo Monseñor Iturriza, un gran boulevard que termina en una redoma sitiada por locales de comida, baños y algunas atracciones para los niños.
Durante el día, la arena en los médanos es muy caliente y las temperaturas, a pesar de estar disfrazadas con una brisa fuerte, suelen superar los 40 grados. Por esta razón, es recomendable ir muy temprano en la mañana o después de las 4 de la tarde. Otros beneficios de ir al final de día es que la luz es ideal para fotografías y los atardeceres son memorables.
De regreso a Punto Fijo, vale la pena detenerse en la capilla erigida en honor a las ánimas de Guasare. Cuenta la historia que en aquel lugar perecieron cientos de personas que migraban a Coro a causa de una fuerte sequía que azotó a la región en 1912. Donde se encontraron sus cuerpos, años después, se formó un centro de culto, visitado todos los fines de semana por miles de personas para hacer peticiones y agradecer. Los domingos, un sacerdote viaja de Coro hasta allí para dictar una misa a las 10 de la mañana. El lugar se mantiene gracias a la venta de velas y es administrado por la Diócesis de Coro.
Para disfrutar del sol en Paraguaná, nada como visitar las playas, un excelente plan previo a la visita a los médanos. Las más populares durante la temporada son Adícora y el Supí, ubicadas en la parte este de la península a 45 minutos de Punto Fijo, donde las aguas suelen ser más cálidas. En ambas hay posadas y casas en alquiler para turistas.
La primera es ideal para la práctica de deportes como el windsurf. También tiene un faro que completa un paisaje fotográfico muy hermoso. A pocos kilómetros se encuentra la Laguna de Tiraya, concurrida por durante todo el año por colonias de flamingos.
El Supí es un poco menos profunda, de arenas oscuras y paisajes áridos.
Del otro lado de la península, en la parte oeste, está Villa Marina. Este amplio litoral de aguas tranquilas brinda numerosas opciones de alojamiento, como el Eurobuilding Villa Marina, localizado a 20 minutos de Punto Fijo.
Aguas rojas. Uno de los espectáculos paraguaneses más peculiares es la colorida transformación de las Salinas de Cumaraguas. Al final de la tarde, el tanino que irrigan sus aguas hace que estas se tiñan de una tonalidad rojiza.
En contraste, flotan sobre la superficie cristalizaciones blancas parecidas al cuarzo. Se trata de sal solidificada, y se consigue con mucha facilidad en el borde del litoral. Los niños de la zona también las regalan a cambio de cualquier colaboración monetaria.
Muy cerca de las salinas, en un sector denominado El Vínculo se conservan las ruinas de la casa de Juan Crisóstomo Falcón, líder de la Guerra Federal. Su ubicación fue estratégica en siglos anteriores ya que se encontraba muy cerca del mar. El acceso es más fácil hacia lo que fue la capilla de la morada. Desde allí se aprecia el resto de la vivienda en la colina contraria, cubierta por vegetación xerófila.
En la punta. La visita a Paraguaná no puede estar completa sin pasar por el Cabo San Román, famoso por tratarse del punto más septentrional del país. Las playas de esta zona son cristalinas y pedregosas, de aguas frías y poco oleaje.
En el punto más alto del Cabo se dibuja en el horizonte un imponente faro, renovado recientemente con concreto y piedra. Se puede llegar a él en cualquier tipo de automóvil con cuidado, pero es más recomendable acercarse en camionetas.
Desde allí se perfila la silueta de Aruba, que, en este lugar, parece estar a solo unos minutos de distancia. No hay que sorprenderse si de pronto el teléfono entra en roaming o el reloj muestra media hora de diferencia. La cercanía con esta isla caribeña es tal que confunde a algunos aparatos electrónicos.
En estos extremos contrastan los tonos grises del suelo pedregoso y los distintos azules del mar. Desde el faro, se puede descender al rompeolas. Cuando la marea esta baja se aprecian las formaciones rocosas y las colonias de erizos que nacen entre las algas de aquellos rincones que la espuma marina baña constantemente.
Muy cerca se encuentran también los médanos blancos, dunas de arenas muy claras que pueden recorrerse en vehículos de doble tracción.
Cerca del cabo existen lugares para degustar exquisiteces marinas, como la langosta, a precios muy bajos. Uno de ellos es el restaurante Cabo San Román, que ofrece pescados y mariscos en una terraza a la orilla de la plaza. El local presta a los comensales un telescopio para que, luego de comer y darse un chapuzón, puedan observar Aruba en días despejados.
A la buena gastronomía, el clima de playa y la riqueza en paisajes naturales únicos, se le une la calidez de la gente.
Es por eso que a la región adoptó como apodo “la península de la amistad”. El buen trato y la creciente vocación hacia el turismo hacen de Paraguaná un excelente destino para disfrutar en Semana Santa.
¿Cómo llegar?
Paraguaná es accesible vía aérea. Muchas aerolíneas nacionales vuelan al Aeropuerto Internacional Josefa Camejo de Punto Fijo.
Por tierra, se debe tomar la carretera hacia la ciudad de Coro, en el estado Falcón, y luego continuar por la vía hacia Punto Fijo, una recta que atraviesa, entre otros paisajes, el de los Médanos de Coro. El trayecto demora 45 minutos. Es necesario manejar con precaución en ambas carreteras.
Adícora se encuentra a 45 minutos de Punto Fijo y el Supí a 50. Para acceder a estas costas existen tres rutas: la carretera Coro-Punto Fijo, la vía de Moruy o por el camino del pueblo de Yabuquiva.
El Cabo San Román se encuentra a 1 hora y 20 minutos de Punto Fijo, mientras que Villa Marina y las playas aledañas quedan a 25 minutos, tomando la vía Los Taques.


29. Mar, 2011 










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