Cómo sobrevivir a un accidente aéreo

Números mandan

Un estudio del gobierno de los EE.UU. reportó que han sucedido 568 accidentes aéreos en este país entre 1993 y 2000, con un total de 53.487 pasajeros y tripulación involucrados. De estos, 51,207 personas -o más del 90%- sobrevivieron.

Sin embargo, contrario al mito popular, el avión no es la forma más segura de transporte. El tren lo es en términos de accidentes por viaje y accidentes por hora de recorrido. En un estudio de accidentes aéreos se encontró que incluso un tercio de los que murieron –sobre todo debido al humo y fuego- podrían haber sobrevivido si hubieran tomado ciertas precauciones.

Arma un plan

En primer lugar, realmente escucha el anuncio de seguridad y lee la tarjeta. Si no quieres hacerlo, por lo menos observa dónde están las salidas más cercanas. Es preferible contar el número de filas hacia las salidas en el frente y detrás, porque podrías necesitar encontrar el camino en la oscuridad o a través de humo denso.

En caso de un impacto, es posible tener unos minutos previos para prepararse. En ese momento uno debe repetir el plan de escape en la cabeza.

Los asientos más seguros

En 2007, la revista Popular Mechanics revisó todos los accidentes desde 1971 y encontró que los asientos traseros (detrás de la línea del ala) eran de hecho más seguros. La tasa de supervivencia fue del 69 por ciento, frente al 56 por ciento con respecto a los asientos sobre el ala y el 49 por ciento para aquellos en la parte delantera del avión.

Posiciones

La posición en la que bajas el torso y lo pegas a tus muslos sí te da una ventaja: reduces el efecto de navaja en el impacto, evita que vueles hacia adelante y golpees el asiento u otras partes del interior del avión, y previene lesiones en las piernas y tobillos que impedirían tu escape de la nave.

Protección

En un accidente abraza tus piernas y pon los pies planos en el piso, preferiblemente detrás de las rodillas, coloca el equipaje de mano debajo del asiento de adelante para que actúe como amortiguador.

Si es posible, añade una protección adicional para la cabeza, una almohada, por ejemplo.

Cinturón de seguridad

Liberarse del cinturón de seguridad parece volverse muy difícil bajos las condiciones de un accidente, según el estudio. La razón es que en tiempos de estrés, la gente olvida cómo se abre un cinturón de seguridad de avión, recuerda el de un carro que es completamente distinto y buscan un botón.

Pánico negativo

Después de un accidente, la velocidad y la calma son claves. Pero es común una reacción de estrés que se conoce como “pánico negativo”, cuando la gente permanece sentada e inmóvil, como si estuviera en trance, aturdida por los acontecimientos. Si la gente en un accidente entra en este trance, entonces tienes que tomar tus propias decisiones y no esperar instrucciones: muévete.

Inhalación de humo

El fuego es la principal causa de muerte en la mayoría de los accidentes, pero el humo es peor. Inhalarlo puede provocar la pérdida de la conciencia. Si es posible, humedece un pedazo de tela y cubre tu nariz y boca. Si no hay agua disponible, usa tu propia orina. Esta es una cuestión de vida o muerte, así que no es tiempo para ascos.

¿Cuerpo a tierra?

No. Camina normal, sobre tus dos pies, pero mantén la cabeza hacia abajo, la boca y la nariz cubierta. Salta sobre los respaldos de los asientos si los pasillos están bloqueados.

Manos libres

La gente hace las cosas más extrañas después de los accidentes, como tratar de recuperar sus posesiones. Lo mejor es mantener tus manos libres para el escape, para taparte la boca con el pañuelo, o para defenderte del pánico del resto.

Actúa con rapidez

El “período de oro” para el escape sólo dura hasta cerca de dos minutos. Escucha a los asistentes de vuelo (si estos reaccionan), llega a la salida más cercana, comprueba rápidamente si es viable, por dentro y fuera, y sal. Aléjate lo más que puedas del avión y lo más rápido.

Fuente: La Patilla.

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