Un gigante llamado A380

pullman que nos llevarán al Airbus Delivery Centre Jürgen Thomas, sede operativa de Lufthansa . ¿La misión? Conocer sin intermediarios la novedosa oferta que amenaza con revolucionar el mundo de la aviación comercial: el A380.

Cientos de invitados especiales de todo el mundo (sólo dos de Latinoamérica) se quedan boquiabiertos al ver la blanca mole de metal, por lo que de inmediato apelan a sus cámaras digitales (no me lo van a creer en casa cuando les cuente) para registrar el momento.

Cuando se le observa de cerca no se puede menos que dudar sobre la posibilidad de que esta “monstruosidad” de avión pueda levantar vuelo. ¿Cuánto combustible debe consumir -si en definitiva despega- y cuán estruendosas tienen que ser las cuatro gigantescas turbinas que propulsan al A380?

Dos pisos y una capacidad de 526 pasajeros hacen que la incertidumbre crezca, por lo que -¿por qué no reconocerlo?- un millar de mariposas revolotean en el estómago. Aún así subimos al primer nivel con asombrosa decisión, -tranquilo, estos alemanes son excelentes en todo lo que emprenden- tratando de no perder detalle de esta maravilla de la ingeniería.

Detrás de las cercas y paralela a la pista principal, cientos de autos hacen fila interminable y sus ocupantes se agolpan en los techos con cámaras y prismáticos. No quieren perder un segundo de lo que aseguran es un evento de envergadura mundial.

Todas las dudas quedan despejadas inmediatamente. El avión ataca la pista y contrariamente a lo pensado, despega rápidamente. Lo más impresionante sin duda es que las turbinas dejan escapar apenas un leve silbido.

Minutos antes el presidente de la empresa, Wolfgang Mayrhuber nos había alertado, explicando orgulloso que Lufthansa estaba presentando a un “Silencioso Pájaro Gigante” propulsado con sofisticadas turbinas Rolls Royce, que además de su bajo impacto sonoro, colaboraría con el medio ambiente al consumir menos combustible que sus predecesores. Nada más cercano de la realidad que las palabras de Mayrhuber.

Luego de volar a baja altura por los alrededores de Hamburgo, el avión enfiló aún más al norte, hacia Lubeck y Wismar. Los pasajeros no perdimos detalle, ya que el A380 cuenta con cámaras externas en la parte superior, así como en la parte baja del fuselaje, que permite observar en un monitor -enfrente de cada asiento- todo el panorama afuera de la aeronave.

La visita obligada a primera clase no se hace esperar. Tras subir las escaleras al segundo nivel lo primero que aparece impactante es la First Class con camas, pantallas planas y gabinetes, que con toda seguridad harán de sus usuarios una experiencia inolvidable. ¿Los baños? Impresionantes salas espaciosas que nada tienen que ver con los incómodos cubículos hasta ahora conocidos. Lo único que falta es la ducha, porque hasta un cómodo sofá engalana el lugar.

La Business Class es otra envidiable área donde los pasajeros podrán disfrutar de un vuelo realmente placentero.
Luego de dos horas por los cielos germanos, el aterrizaje en Frankfurt es suave, tras lo cual cisternas de los bomberos “bañan” a la aeronave por los cuatro costados, dándole la bienvenida. Misión cumplida.

Se estima que Lufthansa ponga en servicio en los próximos años hasta 15 A380, privilegiando las rutas asiáticas como Japón, China y Singapur, aparte de Johannesburgo.

Por lo pronto, el producto más novedoso, el Superjumbo de Lufthansa se encargará de transportar a la selección de fútbol de Alemania hasta Sudáfrica, lo que garantiza que los jugadores germanos llegarán frescos y descansados a la magna cita del balompié mundial.

Fuente: El Universal

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